Burocracia | Santiago Ambao

Burocracia
Santiago Ambao
Gadir Editorial, Madrid, 2009

La apocalíptica ciudad sin nombre donde vive Isidro Rawson está poblada de unos 50 millones de seres humanos. Allí  por generación espontánea existen, de forma oculta, cientos de miles de aparatos, a los cuales llaman “portales” y que día a día emiten diálogos que mantienen los ciudadanos en sus hogares, locales públicos, bares, y centros de trabajo y de estudios. El Ministerio del Interior ha encomendado a Rawson la misión de buscar, ubicar, investigar y codificar toda la información que contienen dichos dispositivos sonoros para controlar la totalidad de las actividades cotidianas que desarrolla la población, bajo el pretexto de velar  por la seguridad nacional.

Santiago Ambao (Banfield, Argentina, 1975) a través de  Burocracia  —obra ganadora del Premio Joven 2009 Narrativa de la Universidad Complutense de Madrid— nos introduce en este mundo gris y claustrofóbico  que nos recuerda a novelas como 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley o El castillo de Franz Kafka.

Además, tiene conexión con el mítico relato de Jorge Luis Borges, “El Aleph”, a través de la aparición de un punto en el espacio que contiene todos los puntos. En Burocracia, el hilo de la madeja es cada uno de los “portales” que el protagonista principal descubre de manera rutinaria. No en vano el jurado que otorgó el premio al joven escritor argentino manifestó lo siguiente: “es la novela negra que podría haber escrito Orwell, Kafka o Borges”.

Por las páginas de la novela de Ambao desfilan personajes anclados en la depresión crónica y la monotonía cotidiana, que generan una cadena rutinaria de suicidios de burócratas, ciudadanos, evasores tributarios y de marginales. A lo largo de la trama se evidencia un proceso de metamorfosis en los protagonistas. Por ejemplo, Isidro Rawson y su hermano menor (Witold) pasan de ser dos personas con inquietudes literarias a convertirse en un aburrido funcionario y en un asesino de policías, respectivamente.

Se preguntó si no iba día tras día a la Inspección esperando el milagro que le diera el coraje para pegarse un tiro o arrojarse por una ventana y así terminar el lento suicidio que empezó años antes, cuando se puso un traje y dejó de escribir y se volvió un burócrata.

De otra parte, observamos también la actitud ambivalente de Néstor Espíndola (sub-secretario de Planificación), que juega a ser el único amigo de Isidro y a la vez lo manipula de acuerdo a sus intereses políticos, ya que los hombres del Estado se encuentran inmersos en una maraña de conspiraciones jerárquicas y atraviesan por cuadros de vacío existencial.

En contrapartida, Isidro tiene una fijación neoplatónica en Amanda, la camarera del bar donde diariamente toma el café. Y al mismo tiempo tiene un breve affaire con una adolescente (Paula, la niña-mujer) dedicada a la prostitución en  el Barrio Marítimo. Está en una disyuntiva: tomar el camino para experimentar el amor o dejarse vencer por su timidez y su desesperanza.

Otro aspecto importante de la novela es la configuración de los escenarios. Caracterizados, en un principio, por ser ámbitos cerrados (oficinas, comisarías, agencias postales, viviendas tugurizadas), lo cual genera una bien lograda atmósfera de claustrofobia y oscuridad permanente.

Respecto a los espacios exteriores, Santiago Ambao describe un deterioro acelerado de la contaminación medioambiental, plasmado en el sórdido paisaje de la franja costera y sus edificios a punto de derrumbarse. En este, Rawson irónicamente busca sosiego y evasión de la rutina, mientras decenas de ancianos marginales se sumergen cada noche en aguas con una alta concentración de vertidos tóxicos y causantes, por ello, de la llamada “muerte dulce”. Una forma de abandonar el mundo sin dolor. El interés por la situación del medioambiente emparienta Burocracia con la novela Canícula (2007) de la escritora gallega Mariña Pérez Rei (Ames, 1966), obra influida por Orwell y Huxley y que tiene como escenario catastrófico la Galicia del futuro.

Por otra parte, el tema político es una de las principales aristas de la novela de Santiago Ambao, que sigue la consigna ética y estética de George Orwell al criticar toda forma de totalitarismo a través de un metódico ejercicio literario con visión futurista. Lanza sus dardos contra la burocracia, esa clase privilegiada que desde los escribas de Sumeria y de Egipto hasta nuestros días son las fuerzas vivas del funcionamiento del poder político.

El escritor argentino utiliza también el sarcasmo para cuestionar la inoperancia y las tareas absurdas que realiza la burocracia. Así por ejemplo, en uno de los pasajes de la historia una brigada armada hasta los dientes allana violentamente una vivienda y todos sus miembros mueren a manos de un grupo de estudiantes provistos de destornilladores. Otro caso es el interrogatorio que los agentes especiales de la Inspección General de la Nación hacen a Delia, una  anciana de 82 años, aquejada de sordera.

La armónica fusión de géneros (novela negra, literatura fantástica y ciencia ficción política) alcanza mayor solidez en los capítulos “Política” y “La bitácora de un barco a la deriva”. La tensión aumenta a raíz de una investigación que Rawson realiza sobre unos documentos proporcionados por su enigmático hermano y que guardan relación con los “portales”. Al confrontarlos con los archivos secretos de las transcripciones, descubre que contienen el registro de acontecimientos futuros.

La estrategia narrativa del autor no solo mantiene la atención del lector,  sino que lo invita a participar activamente a través de la construcción de un puzle en base a piezas dispersas a lo largo de la trama y a elegir el final que quiera ante la existencia de cinco desenlaces diferentes para la obra. Es menester asumir retos como la aventura de leer esta novela de Santiago Ambao para desburocratizar la literatura de hoy.

 

Sobre el autor
Sobreviviente, Lic. en Filología Hispánica y Máster en ELE (Universitat de Barcelona), sujeto migrante. Ejerce actividades humanísticas en vías de obsolescencia programada: la docencia (castellano, catalán y literatura) y el periodismo independiente (codirector-fundador de «Pliego Suelto»). Mientras, desarrolla técnicas de sobrevivencia, cree en la utopía de disfrutar del amor, de la comida, de los libros, del viaje, de la cerveza, del vino, y de las conversaciones (presenciales) y fraternas.
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