Una poderosa primera persona: sobre ‘Ética para infractores’, de Camilo Bogoya


 
Nuestro colaborador Ernesto Escobar Ulloa centra su mirada en Ética para infractores (Ediciones Dyskolo, 2024), de Camilo Bogoya (Bogotá, 1978). Una colección de relatos en clave de realismo y psicodrama, donde sus personajes se enfrentan a encrucijadas que los obligan a convertirse en transgresores y a respetar códigos de honor que implican peligro, en el marco de la complejidad de la Colombia de finales siglo XX y principios del XXI.

***

Doce relatos, escritos con una prosa ágil, cautivante. Llenos de inteligencia y de maestría en el uso del lenguaje (si no son ambos la misma cosa). Camilo Bogoya sorprende, al menos en el ámbito del mercado español, con una obra que, por su calidad incesante y hasta in-crescendo a lo largo de todo el libro, sin baches ni ripio, debería llamar la atención de la crítica y los lectores.

Doce relatos que nos ofrecen una versión cruda y descarnada de la relación entre realidad social y vida familiar o conyugal. Las sinergias que se producen entre ambos campos y la manera en que, como dos cuerpos, por poner una metáfora de la anatomía, intercambian fluidos, nos dan una versión literaria de eso que llamamos la realidad de un país, la idiosincrasia de un pueblo, todo, a través de una narración consistente, sin fisuras.

***

Dicha narración se decanta por eso que Gines Cutillas llama una “poderosa primera persona” como característica de la literatura actual y que aquí encaja como anillo al dedo, como si de una convicción o todo un manifiesto se tratara. A este respecto, afirma Cutillas en El ensayo ficción (Silex, 2024):

Lo que une a los viejos chamanes y a los nuevos narradores es el uso de una poderosa primera persona para estructurar sus historias, confundiendo de forma premeditada la voz del narrador con la del autor para que el lector se debata en la frágil frontera entre el relato inventado y la exposición sin tapujos de las intimidades del escritor.

Sin embargo, en este caso, conocer o no las intimidades del escritores irrelevante. Si es él el protagonista o si conoce de primera mano lo que narra no nos importa en absoluto.

Tampoco es su finalidad producir ese tipo de morbo. En muchos sentidos nos reconocemos en los escenarios y en los acontecimientos, ya sea porque la globalización ha uniformizado el mundo de tal manera que ha conseguido trasladar pedacitos del primer y del tercer mundo por todo el orbe, o ya sea por la manera como ha influido en nuestra economía, en nuestro estilo de vida y en el modo de relacionarnos.

Si bien hay relatos en los que de pronto volvemos al siglo XX, y a los años previos a la expansión del neoliberalismo. Hay un trabajo riguroso e imperceptible, que elige las palabras precisas, los modismos, la idoneidad de los hechos, su lógica, el recurrir a la memoria, a unas citas, a unos recortes, que rinde al lector y lo sumerge en la ficción.

***

En el primer relato, “El héroe es un niño”, el arranque es toda una clase de literatura:

La primera vez que fui al circo, a los doce años, acompañé a mi madre en su nuevo oficio de empresaria. Ella quería vender cuatro víboras capturadas en la selva. Cada una tenía un salvoconducto. Habían sido amaestradas en los puestos de frontera donde cumplían labores de intimidación.

Tanto por lo que expresa como por lo que omite dispara una serie de cuestionamientos que debemos despejar. Pocas líneas más abajo leemos:

Nuestro único cliente, desde hacía tres años, era el almirante Otárola, un viejo zorro encargado de reducir el tiempo de los interrogatorios en las mazmorras del país.

Esos serán a partir de las primeras páginas el tono y la atmósfera que recorrerán los doce relatos. Un ambiente de guerra interna, de guerra sucia, de guerrilleros y militares, de colaboradores que se mueven en las sombras, pero cuya participación en el conflicto es más una suerte de escenario, incluso podríamos decir que son los actores secundarios, puesto que la acción, el teatro, va por otro lugar, por el lado de las relaciones entre personas o por su sujeción a las circunstancias, a unos avatares de los que no se pueden separar.

Yo tuve la idea de buscar nuevos clientes, otros militares interesados en desarrollar la verdad.

Se nos omite la interrogante de cómo es posible que un niño de doce años sea consciente de lo que está en juego. Se nos omite el deterioro de la sociedad. La fuerza con la que golpea la estrechez económica obliga a sobrevivir sin muchos escrúpulos y actuar bajo la lógica de que lo que no te come te lo puedes comer.

***

Camilo Bogoya, escritor

“Maya” trata de un matrimonio que hace un largo y accidentado viaje a Hong Kong con escala en Frankfurt. La relación de pareja en crisis es otro tema recurrente. (“La humillación es otra de las especialidades de la vida conyugal”).

Tienen un hijo con autismo y otro que se les acaba de morir, el dinero que habían ahorrado para ese segundo hijo deciden dilapidarlo en aquellas vacaciones (“Es el único lugar en el que no nos piden visa.”) por recomendación de un compañero del periódico, que no queda claro si lo hace por una buena voluntad o como una forma de venganza. Como en otros relatos las intenciones siempre están bajo sospecha:

Es por tu bien –respondió mi amigo– te falta mundo. ¿Y por qué voy a querer vengarme? ¿Por qué bailaste una salsa (cabrón de mierda) con mi mujer? ¿Por qué recalentaste el carro y me jodiste el radiador?

Una vez en Hong Kong se encuentran con que “El cuarto vale mil quinientos dólares”. Y mejor no salir. “Hay un tifón.” En este cuento es el narrador quien ignora parte de los hechos, quien en el fondo se ve sujeto a lo que saben su mujer y su compañero de trabajo.

***

En el siguiente relato, “El día en que mi papá y yo nos trabamos”, los protagonistas son un padre y un hijo. La relación filio-paternal es otra constante. Se trata de un hijo guerrillero y un padre militar, que “No tenía idea en qué me había metido, aunque algo sospechaba.” La madre desea que padre e hijo se reencuentren, “pues en las noches se imaginaba que sin darnos cuenta él y yo nos llenábamos las entrañas de plomo”.

Un retrato de la doble vida en la clandestinidad, sus sacrificios y las consecuencias que deparan:

Tampoco era un secreto que el monte y yo comenzábamos a enemistarnos, y que la utilidad de la guerra con sus utopías sociales ocupaba en mí un lugar cada vez más distante.

*** 

El relato “El test de Matías Pardo” trata otra vez de un pareja que, en la sala de espera de un hospital, se prepara para afrontar un test de no se dice qué, pero se sobrentiende que una enfermedad de transmisión sexual, mientras se confiesan intimidades cuyo alcance podría ser mejor ignorar.

***

“Historia de un eco”, por su parte, apunta al tema del plagio, desde un ángulo altamente sugerente. En primer lugar el cuento se preguntaría hasta dónde podríamos considerar un texto como plagio. ¿Se puede llamar plagio a recoger por escrito aquello que solo se pronunció en la oralidad?:

Así descubrí el mecanismo de toda gran narración. Empecé a escribir lo que Manuel decía.

Por otro lado: “El editor estaba radiante con la noticia del plagio”. Y el autor plagiado y el autor plagiario son dos grandes amigos, que además encarnan dos maneras enfrentadas de concebir la literatura.

Manuel no compartía esa idea de agujeros negros, de islas y pozos de oscuridad; para él, todo era necesario.

Y para darle una vuelta de tuerca, realidad y ficción se entremezclan cuando resulta que dos de los personajes de la obra plagiada se encuentran en cuentos precedentes.

***

En “Yoga” nos situamos ante las terapias alternativas a la medicina tradicional, en pos de curar los malestares propios del ritmo de vida de la sociedad de consumo y de la información.

“El especialista en eczema crónico me vio la pinta al entrar y me dijo que era sicosomático.”

En gran medida el relato aborda el tema de la soledad, cuál es la verdadera amistad y qué es el verdadero amor:

Para eso sirven los amigos, para que te abracen cuando acabas de confesarles que eres un canalla.

*** 

“1982” es otro de los grandes relatos del libro. Trata sobre un periodista, padre de familia que es enviado a Sicilia para intentar infiltrarse en la mafia, después de haber cubierto la Guerra de Las Malvinas (“donde me exigían dormir teniendo un revólver en la mano”) y el Mundial de España (1982):

Me había inventado una entrevista con Michel Platini uno de mis ídolos, y otra con Harald Schumacher el guardameta alemán que en la semifinal dejó inconsciente a un defensa francés. Ambas entrevistas doblaron las ventas del periódico.

Una alucinada reflexión sobre el periodismo previo a la era digital y el de ahora y sobre el accionar de la violencia de la mafia y la guerra. No es la primera ni será la última vez que se aborde el tema del periodismo desde adentro.

***

En “Los disidentes” se nos presenta una versión moderna de Sherezade. El narrador, por las circunstancias, más exactamente por su cercanía a “la comandante cero”, cae en manos de la policía y de pronto se ve en “una pieza minúscula”, léase, sala de tortura, “y un potente bombillo sobre mi cabeza”. El narrador cae en la cuenta de que podía “seguir inventando personajes. Solo tenía que pensar en un relato tan subyugante que me permitiera ver la luz de un nuevo día.”

***

Quedan a mi parecer los mejores cuentos del libro, los últimos.

“El indemne” es un cuento con leves toques de fantástico –el único– y al mismo tiempo algo de relato histórico. El abuelo del protagonista inventa una máscara para proteger a la humanidad del gas cianógeno que deja la estela del cometa Halley a su paso por la Tierra. Sin embargo la careta produce otros efectos.

En “El certamen” se nos narra una estafa en la que cae también el propio lector. Una estafa que tiene que ver con un certamen literario. Pero al mismo tiempo con el campo y la América del Sur como tierra de grandes contrastes geográficos, en muchos aspectos es una historia que enfrenta al campo y la ciudad, y refleja la estrechez económica como fruto del expolio de la economía industrial.

En “Viejo mi querido viejo” un hijo se reencuentra con su padre enfermo, retirado en una casa apartada, cerca al mar, en las postrimerías de la vida. Como el relato precedente y el posterior, dan la impresión de tratarse de tres proyectos de novela, por el potencial que tienen para crecer o desde otro ángulo por haber conseguido sintetizar historias densas en unas cuantas páginas, aunque son más largos que los anteriores, igualmente se hacen cortos.

“Una historia para Gonzalo Pardo”, relato que merece la portada del libro, es a mi gusto, el mejor de todos. Cuenta la historia de un tío del narrador. Un hombre cuya vida a su vez sirve para contar la historia reciente de Colombia que, por la firma del Tratado Antidrogas con EEUU, su mejor aliado en la zona, se distingue del resto de sus vecinos. La presencia norteamericana en la vida de Gonzalo Pardo marca a su vez los avatares a nivel familiar, profesional económico y hasta sentimental. Se trata de una gran historia, prácticamente de una nouvelle.

Estos últimos relatos dan la impresión de haber podido convertirse en auténticas novelas. Tienen el potencial para seguir creciendo, como si el autor hubiera considerado esa posibilidad y se hubiera encontrado abrupta y naturalmente con su desenlace.
 

Sobre el autor
Nacido en julio de 1971 en Lima, es profesor de español y periodista cultural. Colaborador de «Cuadernos Cervantes» y «Lateral», entre otros, fue editor de «The Barcelona Review». Reside desde hace dos décadas en Barcelona, donde fundó en 2009 «Canal-L», medio de entrevistas en vídeo a los escritores más destacados del momento. Es autor del libro de relatos «Salvo el poder» (2015) y «El viaje sacrílego» (2001).
1 comment on this postSubmit yours
  1. Camilo Bogoya es un excelente narrador, novelista y cuentista. La solidez de su escritura y de sus historias, su manera de evocar a través de ellas la historia reciente de Colombia, los personajes que nos resultan tan familiares, son todas razones para leerlo y otorgarle el lugar que debe ocupar en el panorama literario hispano-hispanoamericano

Submit your comment

Please enter your name

Your name is required

Please enter a valid email address

An email address is required

Please enter your message

PliegoSuelto | 2025 | Creative Commons


Licencia de Creative Commons

Una web de Hyperville

Desarrollada con WordPress