El frágil orden del universo (Cazador de Ratas, 2024) es el primer libro de Eduardo Quijano Sánchez , una veintena de relatos con ágiles diálogos y una prosa orgánica, donde se retrata en tono humorístico el miedo al futuro, el debate existencial sobre el destino y la obsesión por saberlo todo. En el siguiente texto, escrito para Pliego Suelto, el autor hace un ejercicio de autointerpretación sobre su ópera prima.
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¿Qué es El frágil orden del universo?
El frágil orden del universo es un libro de relatos que nace de ese humor que señala nuestra condición patética, ese humor que nos desnuda y nos hace caer de ese pedestal que nos hemos creado de animales racionales, llenos de lógica, sabiduría y poder.
Este humor ya está en muchos autores clásicos. Es el espíritu que inspiró obras maestras como Los viajes de Gulliver, La metamorfosis de Kafka o las ácidas fábulas de Augusto Monterroso.
¿Quién no se acuerda de su fabulilla “La oveja negra”?:
“En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura”.
Por supuesto, también ese humor inunda la obra de autores modernos como Quim Monzó, Javier Tomeo, Charles Bukowski o Jim Thompson, que nos cuentan que nunca fuimos ángeles.
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El frágil orden del universo llega para cuestionar eso que llamamos “sentido común”. Y que de común no tiene nada… Es solo el discurso de los poderosos, la moral que nos oprime, las convenciones que nos manipulan y deforman la realidad.
Es la senda que han abierto filósofos como Carlos Fernández Liria o Jorge Alemán, que retomaron las ganas de cuestionar la realidad de Freud, de Jacques Lacan o de Marx. Un lúcido camino que nos demuestra, paso a paso, cómo eso que llamamos democracia, no lo es. Eso que llaman progreso, solo es una forma más de esclavitud. Y eso que llaman libertad es una quimera para un trabajador asalariado, cuya existencia depende a vida o muerte de un mísero sueldo.
Somos los cautivos del Mito de la caverna de Platón. Y el papel de todo escritor es hacer caer las sombras que nos engañan y rodean.
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El frágil orden del universo viene a hablarnos de todo eso, con un humor ácido y cruel. Necesario en estos tiempos tan puritanos.
Creo que la literatura complaciente y vacía debe quedar atrás. Hay que atreverse a mirar en nuestras entrañas. A bucear en las mentiras de la sociedad. A hacer caer todas las morales que nos imponen para que surja una nueva, más auténtica y más nuestra.
¿Hay algo sólido en este mundo que aguante los embistes del tiempo? ¿Para qué sirve la palabra? ¿Podemos escapar de la tragedia? ¿Dónde está el amor? ¿Somos tan racionales como creemos?
Nunca hay que callarse nada. La literatura puede estar mal o bien escrita. Pero siempre debe decir la verdad.
Hagamos entre todos que caiga esta mentira en la que vivimos. Derribar tabúes es un viaje maravilloso.
La realidad está siempre en la periferia.