Catalina: Mecanismos para la fabricación de un ángel

Catalina
Mario Coyula
Espuela de Plata, Sevilla, 2011
256 págs. | 18 euros

A menudo el lenguaje se queda corto, y ello ha sido un reiterado leitmotiv en la historia de las literaturas de todas nuestras épocas: refiere San Juan de la Cruz un no sé qué que queda balbuciendo anonadado ante una realidad que percibe como inaccesible, se pierde Mallarmé en intrincados juegos laberínticos que pretenden tropezar azarosamente con el poder evocador del logos, e insiste Carpentier –en definitiva- en la construcción de un discurso poético-barroco para atrapar de lleno esa realidad escurridiza y maravillosa que circunda el individuo hispanoamericano.

Le ocurre tres cuartos de lo mismo a uno de los narradores de la obra que nos ocupa, o debería hablar de nuestro narrador-protagonista (o si se me permite el sagaz atrevimiento: de un narrador-autor) que en el transcurso de las páginas de Catalina presenta sus sentimientos, congojas y desasosiegos, a la vez que trata de evocar y revivir de forma reiterada y frustrada la belleza y figura de la singular Catalina de Lasa: fantasma del pasado, despojo del recuerdo.

Catalina es una obra polifónica en la que se superponen y compaginan tres voces narrativas: el fantasma de la bella Catalina, el de su marido Juan y el de la ya mencionada figura del  narrador-protagonista, personaje que, obsesionado con el recuerdo de la mítica belleza de Catalina, inicia una tenaz e indiscreta persecución del espectro de la misma. Estas voces narrativas se desarrollarán bajo las premisas de un fluido y riguroso stream of conciusness a través del cual iremos escudriñando las aventuras, las caídas en desgracia y las escenas más inconfesables de esta dona angelicata evocada por nuestro narrador vivo.

Mario Coyula (La Habana, 1935) trata de atrapar a través de su escritura lo sublime y lo excelso que se desprende de la figura de Catalina de Lasa: entidad entre lo real y lo fantasmagórico –como ya hemos dicho-, amalgama de idealización, carne y recuerdo1. El uso indiscriminado de diferentes voces narrativas y la insistencia en la utilización de dispares y variados modus operandi literarios (recursos vanguardistas, la intertextualidad, la polifonía, la barroquización constante, el riguroso realismo en la disección de lo arquitectónico, el susodicho stream of consciusness, la inclusión de recursos interdisciplinarios de orden cinematográfico o arquitectónico) son un claro correlato de la frustración del narrador vivo en su afán por alcanzar lo utópico y lo irrealizable, lo maravilloso e inescrutable: el encuentro con Catalina.

Esa imposibilidad de la que hablamos se evidencia también en el decir mismo y en el intento por parte del autor de hacer palabra el cuerpo, hacer verbo el mito, de literaturizar, en definitiva, el personaje que vertebra la obra.

A todos estos recursos cabe añadir que la novela Catalina se construye desde una doble óptica: la del que contempla (el narrador vivo) y la del que se sabe contemplado (Catalina), con algunas breves incursiones –un tanto petulantes- de la voz del difunto segundo esposo de Catalina, que se sabe el punto de inflexión en el desarrollo narrativo que este triángulo amoroso va gestando.

En conclusión, la superposición de estas tres voces con constantes referentes de índole arquitectónico e histórico a las diversas ciudades en las que Catalina desarrolló sus gestas vitales -París,  Venecia, La Habana, etc.-, así como el diálogo constante con otros autores de la literatura hispanoamericana como Augusto Roa Bastos, Cabrera Infante o Carpentier (algunas escenas descritas por Coyula coinciden con escenas históricas descritas por el gran escritor cubano Alejo: véase la escena del tenor, vestido de faraón, detenido en la obra El recurso del método) u otros autores universales como Proust, Stendhal o Wilde (“La ficción es más real que la vida misma”  refiere uno de los narradores en la primera parte de la novela: argumento base de la obra La decadencia de la mentira) son algunos de los instrumentos que irán elucubrando esta Invención de Catalina2y este intento por parte del narrador de Mario Coyula por abrazar lo inefable y por poner nombre a lo sublime, que una vez tomó cuerpo y forma en este ángel cubano llamado Catalina.


1 La novela de Mario Coyula se sabe evocadora –de entre otros muchos elementos- de una Habana decimonónica y finisecular donde vivirá en sus primeros años Catalina de Lasa, el eje central de la obra. La tormentosa vida amorosa de Catalina tras la separación de su primer marido, con todo lo que ello conlleva, es uno de los núcleos argumentales más destacados de la obra que nos ocupa.
2 Referencia a la obra del argentino Bioy Casares La invención de Morel cuyo desarrollo nos parece íntimamente ligado al de la obra que diseccionamos en esta reseña.

 

Sobre el autor
Bernat Garí Barceló (1985). Licenciado en Filología Hispánica y graduado en música clásica (piano y composición). En 2011 estudia el Máster en Construcción y Representación de Identidades Culturales (UB), que culmina con un proyecto de investigación sobre Felisberto Hernández. Cursa el Doctorado en la Universidad de Barcelona y prepara una tesis interdisciplinaria músico-literaria sobre Alejo Carpentier. A la vez, es miembro y compositor del proyecto musical Alejandra Pizärnik.
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